Encías retraídas: por qué se produce la recesión y cómo se trata

Paciente señalando sus encías retraídas durante la revisión con su dentista en la Clínica Dental Bayo Martín de Castro-Urdiales

Un día te miras al espejo con más atención de la habitual y te da la sensación de que uno de tus dientes está más largo que antes. O pasas la uña por el cuello del diente y notas un pequeño escalón. O simplemente el frío del agua te da un latigazo justo ahí. No te lo estás imaginando: es muy probable que tu encía se haya retraído.

Las encías retraídas son uno de los motivos de consulta más frecuentes en nuestra clínica, y también uno de los que más se dejan pasar, porque no duelen desde el primer día y avanzan despacio. En este artículo te explicamos por qué se produce la recesión gingival, cómo reconocerla a tiempo, si la encía vuelve a crecer (aquí está la parte importante) y qué podemos hacer para frenarla y, cuando hace falta, recuperar lo perdido.

¿Qué son las encías retraídas?

Hablamos de recesión gingival cuando el borde de la encía se desplaza hacia abajo (o hacia arriba, en la arcada superior) y deja expuesta la raíz del diente, que normalmente debería estar cubierta y protegida.

La diferencia clave está en el material: la corona del diente, la parte que ves al sonreír, está recubierta de esmalte, la sustancia más dura del cuerpo. La raíz no. Cuando queda al aire, ese tejido es mucho más blando, más sensible y bastante más vulnerable a la caries. Por eso una encía retraída no es solo una cuestión estética: es una zona del diente que se ha quedado sin su capa protectora.

Y hay un segundo asunto de fondo. La encía forma parte del sistema que sujeta el diente, junto con el hueso y el ligamento. Cuando la recesión va acompañada de pérdida de hueso, lo que está en juego a largo plazo es la propia estabilidad de la pieza.

Las 5 señales de que tus encías se están retrayendo

La recesión rara vez avisa con dolor. Avisa con detalles pequeños como estos:

  • Dientes que parecen más largos. No han crecido: se ha retirado la encía que los rodeaba.
  • Sensibilidad al frío, al dulce o al cepillarte. Ese pinchazo corto y punzante al beber agua fría es el síntoma más típico, porque la raíz expuesta transmite el estímulo directamente. Si te suena, te contamos más en nuestro artículo sobre la sensibilidad dental y sus causas.
  • Un escalón o muesca en el cuello del diente. Se nota al pasar la uña o la lengua, justo en la línea donde termina el esmalte.
  • Triángulos negros entre los dientes. Huecos oscuros que antes no estaban, porque la encía que rellenaba ese espacio ha desaparecido.
  • El borde de un empaste o una corona que empieza a verse. Una línea más oscura o una raíz visible por encima de la restauración.

Si además tus encías sangran al cepillarte, están inflamadas o notas mal aliento persistente, hay una inflamación activa que conviene valorar cuanto antes.

Por qué se retraen las encías: las causas más frecuentes

Casi nunca hay una única culpable. Lo habitual es una combinación de estos factores:

  • Enfermedad periodontal. Es la causa número uno. La placa bacteriana y el sarro por debajo de la encía provocan una inflamación crónica que destruye poco a poco la encía y el hueso de soporte. Si la gingivitis avanza y se convierte en periodontitis, la recesión suele afectar a varios dientes a la vez.
  • Cepillado demasiado agresivo. Esta sorprende a mucha gente: hay pacientes con una higiene impecable y encías retraídas. La causa es el exceso de fuerza, el cepillo de cerdas duras y el movimiento horizontal de vaivén, que van desgastando la encía como una lima. Aquí no es “cepillarse más”, es cepillarse mejor.
  • Bruxismo y sobrecarga de la mordida. Apretar o rechinar los dientes carga el cuello del diente con fuerzas para las que no está preparado y favorece tanto el desgaste como la retracción. Si te levantas con la mandíbula cargada, merece la pena revisar el bruxismo y sus efectos.
  • Encía fina de nacimiento. Hay personas con un tejido gingival naturalmente más delgado y frágil. No es culpa de nadie, pero sí implica vigilar más.
  • Apiñamiento y dientes muy vestibulizados. Un diente que sobresale de su sitio tiene menos hueso y menos encía por delante, así que es un candidato claro a retraerse.
  • Tabaco, piercings labiales y ciertos cambios hormonales (embarazo, menopausia), que hacen la encía más reactiva y menos resistente.

¿Vuelve a crecer la encía retraída?

Vamos con la respuesta honesta, que es la que casi todo el mundo busca: no, la encía que se ha perdido no vuelve a crecer por sí sola. No existe pasta de dientes, colutorio, aceite ni remedio casero que la haga regenerarse. Cualquier producto que te lo prometa está vendiendo algo que no puede cumplir.

Pero ojo, porque de ahí no se deduce que no haya nada que hacer. Se deducen dos cosas mucho más útiles:

  1. Lo primero y más importante es frenarla. Si eliminamos la causa —la infección, el cepillado traumático, la sobrecarga—, la recesión se detiene. Y una recesión estable, aunque no sea perfecta, puede convivir contigo sin problemas durante toda la vida.
  2. Cuando hace falta, la cobertura se puede recuperar quirúrgicamente. Con técnicas de cirugía mucogingival (los llamados injertos de encía) se puede volver a cubrir la raíz expuesta. No en todos los casos al 100 %: cuanto más hueso y más encía se hayan perdido entre los dientes, más limitado es el resultado posible. Otra razón para no dejarlo estar.
Dentista explicando con un modelo dental cómo la recesión gingival deja expuesta la raíz del diente

Cómo se trata la recesión de encías, paso a paso

En la Clínica Dental Bayo Martín abordamos las encías retraídas por orden, de lo menos invasivo a lo más:

  • 1. Diagnóstico completo. Medimos cuánta raíz está expuesta en cada diente, hacemos un sondaje periodontal para ver el estado de la encía y el hueso, y valoramos radiografías. Sin saber la causa, cualquier tratamiento sería un parche.
  • 2. Controlar la infección. Si hay enfermedad periodontal, empezamos por ahí: limpieza profesional y, cuando es necesario, raspado y alisado radicular para eliminar el sarro por debajo de la encía. Es el paso que detiene el deterioro.
  • 3. Corregir el hábito que la provoca. Te enseñamos la técnica de cepillado adecuada, ajustamos el tipo de cepillo y la pasta, y si el problema es el bruxismo valoramos una férula de descarga a medida.
  • 4. Tratar la sensibilidad. Con pastas desensibilizantes, aplicaciones de flúor o barnices en consulta, y sellado de la zona del cuello del diente cuando hace falta. Esta parte suele notarse rápido.
  • 5. Restaurar el desgaste. Si la raíz ha perdido tejido y ha quedado una muesca, se reconstruye con composite del color del diente: mejora la estética y protege la zona.
  • 6. Injerto de encía, si está indicado. Cuando la recesión afecta a tu sonrisa, la sensibilidad no cede o el diente se está quedando sin encía suficiente, recolocamos tejido para recubrir la raíz.

Y en los casos en los que la pieza ya llega con muy poco soporte y no es recuperable, planteamos cómo reponerla, normalmente con implantes dentales. Es el escenario que precisamente queremos evitar tratando las encías a tiempo.

“¿Me vais a operar la encía?”: lo que de verdad pasa

Es la pregunta que frena a más pacientes, así que la contestamos sin rodeos. La mayoría de las recesiones no necesitan cirugía. Se estabilizan con tratamiento periodontal, un cambio en la técnica de cepillado y control de la mordida. La cirugía se plantea en una parte de los casos, no en todos.

Y cuando sí se plantea, hablamos de un procedimiento ambulatorio, con anestesia local, del que te vas a casa el mismo día. Es una cirugía delicada en cuanto a técnica, pero muy llevadera para el paciente: molestias controlables con la medicación habitual y unos días de dieta blanda. Nada que se parezca a lo que la palabra “injerto” sugiere.

En cualquier caso, decidir no es lo primero. Lo primero es saber en qué punto estás: cuánta encía se ha perdido, por qué y a qué velocidad. Con eso sobre la mesa, la decisión se toma con calma.

Preguntas frecuentes sobre las encías retraídas

¿Se puede tener encías retraídas sin tener periodontitis?

Sí, y es más común de lo que parece. Un cepillado agresivo mantenido durante años o un diente muy salido pueden causar recesión en encías por lo demás sanas. Por eso el diagnóstico es tan importante: el tratamiento no es el mismo.

¿Duele el injerto de encía?

Durante la intervención no, porque se trabaja con anestesia local. Después es normal cierta molestia e inflamación durante unos días, perfectamente controlable con los analgésicos que te pautamos. La mayoría de nuestros pacientes se sorprende de lo llevadero que resulta.

¿Puedo hacerme ortodoncia si tengo las encías retraídas?

En muchos casos sí, e incluso ayuda: alinear un diente que sobresale reduce la tensión sobre esa encía. La condición es que la encía esté sana y la enfermedad periodontal, controlada antes de empezar. Se valora caso por caso.

¿Cuánto tarda en verse la mejoría?

La sensibilidad suele aliviarse en las primeras semanas tras el tratamiento periodontal y las medidas desensibilizantes. La estabilización de la encía se comprueba en las revisiones posteriores, y el resultado de un injerto se valora al cabo de unos meses, cuando el tejido ha madurado.

¿Tiene coste valorar mi caso?

Lo que hacemos es un estudio personalizado: exploramos, medimos, hacemos las pruebas necesarias y te explicamos qué está pasando y qué opciones tienes, con un plan de tratamiento por escrito. Llámanos y te informamos de cómo funciona la primera visita en tu caso.

Cuida tus encías hoy y tus dientes durarán más

Las encías no se quejan hasta que el problema es grande: esa es su gran trampa. Pero una recesión gingival detectada a tiempo se para, se controla y muchas veces se puede corregir. Detectada tarde, la conversación ya es otra.

En la Clínica Dental Bayo Martín cuidamos las encías de nuestros pacientes de Castro-Urdiales con un diagnóstico serio y un plan ajustado a cada caso, sin alarmismos y sin pasos que no sumen.

¿Notas los dientes más largos, sensibles o con un escalón en el cuello? Pide tu cita en Castro-Urdiales o llámanos al 942 86 24 64 y lo vemos contigo.

Soraya Bayo, profesional detrás de Clínica Dental Bayo Martín
Soraya Bayo Martín
Directora y odontóloga

Directora de la clínica dental Bayo Martín, especializada en cirugía, implantología, rehabilitaciones protésicas y estética dental y peribucal.
Licenciada por la UPV/EHU en 2002, colegiada nº. 48001043