Hablemos del torus mandibular: qué es y cómo tratarlo

Que es torus mandibular y como tratarlo

A veces, cuando te revisamos la boca, o tal vez tú mismo te das cuenta, notas un bulto duro como una piedra en la parte interior de la mandíbula, justo por donde está la lengua. Es muy común que nos consultes por ello, y en la inmensa mayoría de los casos, la respuesta es simple y tranquilizadora: se llama torus mandibular.

No tienes de qué preocuparte, ya que el torus es un crecimiento óseo totalmente benigno, no es un tumor ni es nada canceroso. Es, sencillamente, un exceso de hueso que se forma muy lentamente en la cara lingual (la interna) de la mandíbula, frecuentemente a la altura de los premolares o molares y, de hecho, aparece muchas veces en ambos lados. En la mayoría de los pacientes, esto no necesita ningún tratamiento, aunque sí conviene que lo vigilemos, y solo en casos muy concretos optamos por remodelarlo con una cirugía sencilla para evitarte molestias.

¿Qué es el Torus y por qué me salió?

Imagina que tu hueso decide crecer un poco de más; eso es, de forma sencilla, una exostosis, que es el nombre técnico que le damos a este hueso extra. El torus se forma debido a una combinación de estímulos locales y factores personales, como la genética (si alguien más en tu familia lo tiene, es probable que tú también) o las fuerzas potentes que haces al masticar. De hecho, si tienes bruxismo (si aprietas o rechinan los dientes), esa fuerza repetitiva también puede estimular este crecimiento óseo. Crece tan despacio que casi siempre lo descubrimos de casualidad durante una revisión de rutina.

Para que lo distingas de otros “bultos” que pueden aparecer en la boca, el torus se siente duro como una piedra, no duele al presionarlo y está completamente fijo al hueso. La mucosa que lo recubre tiene un aspecto normal, aunque si se hace muy grande, puede rozarse un poco. Una de sus características clave es que suele ser bilateral, es decir, aparece en ambos lados. Si notas que un bulto no es duro, sino más bien blando como un quiste, si supura, si te duele mucho o si ves que cambia de aspecto rápidamente, es vital que lo revisemos para descartar cualquier otra cosa.

El vínculo con el estrés y la masticación

Como te comentaba, las fuerzas repetidas en tu boca pueden estimular el hueso. Por eso, si además de tener el torus, notamos que tienes desgaste dental, dolores musculares o ruidos al abrir la mandíbula, vamos a enfocarnos en controlar ese bruxismo. En estos casos, solemos recomendar el uso de una férula de descarga u otras medidas para proteger tus dientes y articulación, lo que indirectamente puede ayudar a que el crecimiento del hueso no se acelere.

Si notas desgaste dental, ruidos en la mandíbula o aprietas por estrés, aquí te explicamos qué es el bruxismo y cómo controlarlo.

Cuándo SÍ operar (y cuándo no)

La regla de oro es clara: si el torus no te molesta ni interfiere con tu salud oral, lo dejamos tranquilo y lo controlamos periódicamente. El tratamiento quirúrgico solo lo indicamos cuando este crecimiento óseo se convierte en un problema funcional.

¿Y cuáles son esos problemas?

Principalmente, si interfiere con una prótesis. Si el torus impide que una prótesis removible se asiente bien, o si el roce constante con ella te provoca úlceras dolorosas y recurrentes, tenemos que remodelar el hueso para dar espacio y comodidad.

También intervenimos si su tamaño o posición dificulta tu día a día: puede que el torus dificulte tu higiene (acumulando placa o traumatizando el hilo dental/cepillo) o que te moleste al hablar o tragar. Por último, si estamos planeando colocarte implantes o necesitamos un escaneado intraoral y el hueso interfiere en esa planificación, también procedemos a remodelarlo.

Si tu torus es pequeño y no te da síntomas, simplemente te daremos recomendaciones de higiene y te haremos controles rutinarios.

Así es el procedimiento de la cirugía

La buena noticia es que es una intervención predecible y sencilla. La cirugía se realiza con anestesia local en la consulta, por lo que estarás despierto y no sentirás dolor. Hacemos una incisión mínima para acceder, separamos suavemente el tejido y luego utilizamos un instrumental específico para remodelar el hueso (osteoplastia u osteotomía) hasta conseguir una superficie lisa. Finalmente, lavamos la zona y cerramos con puntos de sutura.

Es un procedimiento seguro, pero como en cualquier cirugía oral, puedes notar algo de inflamación, una molestia leve y quizá un pequeño hematoma. Las infecciones o el sangrado importante son raros, y los prevenimos con una técnica cuidadosa y dándote instrucciones claras para los cuidados en casa.

Recuperación: lo que te espera en casa

Durante los primeros 7 a 10 días, la recuperación es clave. La inflamación será máxima en las primeras 48 horas, pero a partir de ahí irá bajando poco a poco. La molestia postoperatoria suele ser leve o moderada y se controla perfectamente con los analgésicos que te pautaremos. Si usamos puntos no reabsorbibles, los retiraremos aproximadamente a los 7 o 10 días.

Para que la recuperación sea un éxito, te recomendamos aplicar frío local (paños fríos envueltos) de forma intermitente durante 10 a 15 minutos, varias veces al día, durante las primeras 48 horas. Tu dieta debe ser blanda y templada, y por supuesto, evita alimentos duros o muy calientes.

La higiene debe ser muy suave: cepilla con cuidado, lejos de la herida durante los primeros días, y te indicaremos si debes usar un enjuague sin alcohol. Es fundamental que no fumes ni bebas alcohol mientras la zona cicatriza, y te ayudará dormir con la cabeza un poco elevada la primera noche. Si notas dolor que no cede con la medicación, fiebre, sangrado persistente o cualquier otra señal que te preocupe, llámanos de inmediato para una valoración.

Unas últimas notas para tu tranquilidad

  • ¿Es peligroso? No, el torus es un crecimiento de hueso benigno. Lo vigilamos y solo lo operamos si de verdad te está generando una molestia o un problema funcional.
  • ¿Puede volver a salir? Aunque el hueso siempre tiene capacidad de adaptación, es muy poco probable que recupere el volumen previo tras la remodelación.
  • ¿Duele la cirugía? Con la anestesia local no sentirás nada. Después, la molestia es totalmente controlable con la medicación que te indicamos.

En resumen, el torus mandibular es algo muy común, no es peligroso y generalmente no requiere tratamiento. Lo crucial es saber diferenciarlo de otras lesiones y actuar cuando afecta a tu comodidad, higiene o a la necesidad de usar una prótesis o implantes. Si notas roce, dolor o problemas para limpiar la zona, pide una cita: valoraremos tu caso y te explicaremos una cirugía sencilla con una recuperación rápida y predecible.

Soraya Bayo, profesional detrás de Clínica Dental Bayo Martín
Soraya Bayo Martín
Directora y odontóloga

Directora de la clínica dental Bayo Martín, especializada en cirugía, implantología, rehabilitaciones protésicas y estética dental y peribucal.
Licenciada por la UPV/EHU en 2002, colegiada nº. 48001043