Frenillo corto en la lengua: ¿cómo afecta el desarrollo del habla?

Cómo afecta el frenillo corto en la lengua

El frenillo corto en la lengua, también conocido como anquiloglosia, es una condición que afecta la movilidad lingual y puede provocar dificultades en la alimentación, el habla y la higiene bucodental. Se trata de una anomalía congénita que está presente desde el nacimiento y que, en algunos casos, se corrige con el crecimiento. Sin embargo, cuando persiste, puede ser necesario un tratamiento para evitar complicaciones a largo plazo.

¿Qué es el frenillo lingual corto?

El frenillo lingual es una pequeña membrana que conecta la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca. Cuando este tejido es demasiado corto o grueso, restringe el movimiento de la lengua y puede impedir que realice ciertas funciones básicas, como succionar correctamente en el caso de los bebés, pronunciar ciertos sonidos en los niños o realizar movimientos habituales en la edad adulta.

El impacto del frenillo corto varía de una persona a otra. En algunos casos, no supone un problema significativo, mientras que en otros puede afectar notablemente la calidad de vida.

Síntomas del frenillo corto en bebés, niños y adultos

Los síntomas de la anquiloglosia cambian según la edad de la persona. En los bebés, suele manifestarse con dificultades para la lactancia, ya que pueden tener problemas para prenderse correctamente al pecho o succionar de manera eficaz. Esto no solo afecta su nutrición, sino que también puede provocar dolor en la madre durante la lactancia. En algunos casos, los bebés con frenillo corto no ganan peso de forma adecuada debido a una alimentación insuficiente.

En la infancia, los signos suelen estar más relacionados con el habla y la alimentación. Los niños con esta condición pueden tener problemas para pronunciar ciertos sonidos, especialmente aquellos que requieren un movimiento amplio de la lengua, como la “r”, la “l” o la “t”. También pueden rechazar ciertos alimentos sólidos porque masticarlos les resulta incómodo. Otro problema común es la acumulación de restos de comida en ciertas zonas de la boca debido a la limitada movilidad de la lengua, lo que aumenta el riesgo de caries y enfermedades en las encías.

En la edad adulta, las dificultades pueden mantenerse, especialmente en el habla y en algunas actividades cotidianas. Algunas personas con frenillo corto sienten molestias al besar o al realizar ciertos movimientos con la lengua. También pueden tener dificultades con algunos alimentos y experimentar tensión muscular en la mandíbula debido al esfuerzo adicional que deben hacer para compensar la falta de movilidad lingual.

Consecuencias de no tratarlo: alimentación, habla y salud bucal

No todas las personas con frenillo corto requieren tratamiento, pero cuando la limitación de movimiento afecta a la vida diaria, las consecuencias pueden ser significativas. En el caso de los bebés, la dificultad para succionar puede provocar problemas en la lactancia materna y en la nutrición general. En los niños, la falta de movilidad de la lengua puede interferir en el desarrollo del habla, lo que a veces requiere sesiones de logopedia para corregir la pronunciación.

Además del impacto en la comunicación, la anquiloglosia puede afectar la salud bucal. Cuando la lengua no se mueve con normalidad, la limpieza natural de la boca se ve comprometida, lo que favorece la acumulación de bacterias y aumenta el riesgo de caries y enfermedades en las encías. También puede provocar problemas posturales en la boca y la mandíbula, causando dolores musculares en la zona.

En el ámbito social, algunas personas con frenillo corto se sienten inseguras al hablar en público debido a sus dificultades en la pronunciación. Esto puede afectar la autoestima y la confianza a la hora de comunicarse con los demás.

Diagnóstico: cómo saber si tienes frenillo corto

hombre mostrando la lengua

El diagnóstico del frenillo lingual corto es relativamente sencillo y suele realizarse mediante una exploración física de la boca. En los recién nacidos, los pediatras o los especialistas en lactancia pueden detectarlo al observar si el bebé tiene problemas para alimentarse.

En niños y adultos, los odontólogos o logopedas suelen ser los encargados de evaluar la movilidad lingual y determinar si existe una restricción significativa. En algunos casos, se puede realizar una sencilla prueba en la que la persona intenta tocarse el paladar con la lengua o sacar la lengua fuera de la boca. Si la lengua no puede moverse libremente o adquiere una forma de corazón al intentar sacarla, es posible que el frenillo sea demasiado corto.

Opciones de tratamiento: cirugía, láser y alternativas

El tratamiento del frenillo corto depende de la gravedad del caso y de los síntomas que provoque. En algunos bebés, el problema se resuelve solo con el tiempo, sin necesidad de intervención. Sin embargo, cuando la limitación de movimiento es importante, la opción más común es la frenectomía, una pequeña cirugía que consiste en cortar el frenillo para liberar la lengua.

La frenectomía puede realizarse de forma tradicional con bisturí o con láser. En los últimos años, la cirugía con láser se ha convertido en una alternativa popular debido a sus ventajas: es menos invasiva, reduce el sangrado y la inflamación, y favorece una recuperación más rápida.

En algunos casos, especialmente en niños y adultos, la cirugía debe complementarse con ejercicios de rehabilitación para mejorar la movilidad de la lengua y evitar la formación de tejido cicatricial que limite nuevamente el movimiento.

Recuperación y cuidados después de la frenectomía

La recuperación tras una frenectomía suele ser rápida y sin complicaciones. En los bebés, la mejora en la lactancia puede notarse de inmediato. En niños y adultos, es normal sentir molestias los primeros días, pero estas desaparecen en poco tiempo.

Después de la cirugía, es recomendable realizar ejercicios específicos para fortalecer la lengua y evitar que la cicatrización limite nuevamente su movimiento. Algunos de estos ejercicios incluyen elevar la lengua hacia el paladar, moverla de lado a lado o intentar tocarse los labios superiores con la punta de la lengua.

También es importante mantener una buena higiene bucal para evitar infecciones y seguir las recomendaciones del especialista en cuanto a alimentación y cuidados postoperatorios.

Ejercicios recomendados tras la cirugía

Para que la recuperación sea óptima, es recomendable realizar ejercicios de estiramiento y movilidad de la lengua. Estos ejercicios ayudan a mejorar la elasticidad y a evitar la formación de tejido cicatricial que pueda reducir nuevamente la movilidad lingual.

Uno de los ejercicios más sencillos consiste en sacar la lengua lo máximo posible y moverla de un lado a otro, intentando tocar las comisuras de los labios. Otro ejercicio útil es presionar la lengua contra el paladar y mantener la presión durante unos segundos. También se puede practicar elevando la lengua hasta tocar los dientes superiores y manteniendo esa posición durante varios segundos.

Estos ejercicios deben realizarse varias veces al día, siguiendo siempre las indicaciones del especialista para garantizar una recuperación efectiva.

¿Cuándo es recomendable operarse?

El frenillo corto en la lengua no siempre requiere intervención, pero cuando afecta a la alimentación, el habla o la calidad de vida, el tratamiento puede ser una solución eficaz. En los bebés con dificultades para lactar, la frenectomía suele ser recomendable para evitar problemas de nutrición. En niños y adultos, la decisión de operarse dependerá del grado de limitación en la movilidad lingual y de las dificultades que cause en la vida diaria.

Consultar con un especialista es la mejor manera de determinar si el frenillo corto requiere tratamiento. Con un diagnóstico adecuado y una intervención a tiempo, es posible mejorar la funcionalidad de la lengua y evitar complicaciones futuras.

Soraya Bayo, profesional detrás de Clínica Dental Bayo Martín
Soraya Bayo Martín
Directora y odontóloga

Directora de la clínica dental Bayo Martín, especializada en cirugía, implantología, rehabilitaciones protésicas y estética dental y peribucal.
Licenciada por la UPV/EHU en 2002, colegiada nº. 48001043