Alveolitis seca: síntomas, causas y solución

Qué es alveolitis seca

Todo parecía ir bien. A Laura le habían extraído una muela del juicio hacía tres días y, aunque las primeras horas fueron molestas, se sentía mejor. Pero de pronto, el dolor regresó. No era un simple escozor: era un dolor intenso, punzante, que se extendía hasta el oído y la mandíbula. En el espejo, notó que la zona del hueco estaba seca, sin el típico coágulo oscuro que recordaba haber visto antes.

Lo que Laura no sabía es que estaba sufriendo una alveolitis seca, una de las complicaciones más dolorosas —y más comunes— tras una extracción dental. Aunque su nombre pueda sonar técnico, entender qué la causa y cómo se trata es fundamental para evitarla y, sobre todo, para aliviar sus síntomas si aparece.

Qué es la alveolitis seca

La alveolitis seca, también conocida como osteítis alveolar, es una inflamación del alveolo, es decir, del hueco del hueso donde estaba alojado el diente extraído. Normalmente, después de una extracción, se forma un coágulo de sangre que protege el hueso y las terminaciones nerviosas mientras la herida cicatriza.

En la alveolitis seca, ese coágulo no llega a formarse, se disuelve o se desprende antes de tiempo, dejando el hueso expuesto al aire, la saliva y las bacterias. El resultado es un dolor agudo que puede durar varios días y que no mejora con los analgésicos habituales.

Aunque no es una infección propiamente dicha, sí implica una inflamación dolorosa del hueso alveolar, y requiere atención odontológica para aliviar el dolor y favorecer la cicatrización.

Por qué se produce: causas principales

No todas las extracciones terminan en alveolitis seca. De hecho, ocurre solo en un pequeño porcentaje de casos, pero hay factores que aumentan el riesgo.

Una de las causas más comunes es la pérdida prematura del coágulo por enjuagues demasiado intensos, escupir con fuerza o cepillarse bruscamente la zona durante los primeros días tras la extracción. También puede deberse a fumar, ya que la succión del cigarro puede desalojar el coágulo y los componentes del tabaco retrasan la cicatrización.

Otros factores que predisponen son las infecciones previas, las extracciones complicadas (como las de muelas del juicio inferiores), el uso de anticonceptivos orales, una mala higiene bucal o incluso una predisposición individual relacionada con la coagulación sanguínea.

El riesgo también aumenta si el paciente no sigue correctamente las indicaciones postoperatorias, especialmente durante las primeras 48 horas, cuando el coágulo está más vulnerable.

Cómo se manifiesta: síntomas característicos

El dolor es el síntoma más evidente y suele aparecer entre dos y cuatro días después de la extracción. Al principio puede confundirse con una molestia normal, pero rápidamente se intensifica hasta volverse punzante y persistente, irradiando hacia el oído, el ojo o la sien del mismo lado.

A diferencia de una infección, no suele haber fiebre ni inflamación visible, pero el malestar es muy intenso. Al examinar la zona, el dentista puede observar un alveolo vacío, con el hueso expuesto y un color grisáceo o amarillento. También puede haber mal aliento o sabor desagradable debido a la descomposición de restos alimentarios atrapados en la herida.

El dolor puede durar varios días si no se trata, y tiende a empeorar por las noches o al contacto con alimentos calientes o fríos.

Qué hacer si aparece

Ante los primeros signos de dolor intenso tras una extracción, lo más importante es no automedicarse ni esperar a que se pase solo. Ningún remedio casero sustituye la atención profesional.

El dentista deberá limpiar cuidadosamente el alveolo para eliminar restos de comida o tejido necrótico y, en muchos casos, colocará una cura o apósito medicado que cubre el hueso y reduce el dolor de forma inmediata. Estos apósitos suelen contener eugenol u otros compuestos calmantes y antibacterianos, que alivian las molestias y favorecen la cicatrización.

También puede recetar analgésicos más potentes o antiinflamatorios, y en algunos casos antibióticos si existe riesgo de infección. Normalmente, el dolor mejora en 24-48 horas tras recibir tratamiento, aunque pueden ser necesarias varias curas hasta que la herida se recupere por completo.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico de la alveolitis seca es clínico, es decir, se basa en los síntomas y la observación directa del alveolo. En ocasiones, se puede realizar una radiografía para descartar la presencia de fragmentos de hueso o raíces residuales que dificulten la cicatrización, pero no siempre es necesario.

El dentista reconocerá la alveolitis al ver el hueco sin coágulo, con paredes óseas visibles y un aspecto seco. El paciente suele referir un dolor desproporcionado en comparación con una extracción normal, lo que también ayuda a confirmar el diagnóstico.

Cuánto dura y cómo evoluciona

Sin tratamiento, la alveolitis seca puede prolongarse durante una o dos semanas, con un dolor que solo remite cuando comienza a regenerarse tejido nuevo en el alveolo. Sin embargo, con la intervención adecuada, la mejora suele ser rápida: la mayoría de los pacientes experimentan un alivio significativo del dolor en los primeros días tras la aplicación del apósito.

La curación completa se alcanza generalmente en una a dos semanas, dependiendo de la gravedad y de los cuidados posteriores. Mantener una buena higiene bucal y seguir las indicaciones del dentista es clave para evitar recaídas.

Cómo prevenir la alveolitis seca

Cómo prevenir la alveolitis seca

La buena noticia es que esta complicación se puede prevenir en la mayoría de los casos si se siguen ciertas pautas tras la extracción.

Durante las primeras 24-48 horas, es fundamental no enjuagarse con fuerza ni escupir de forma brusca. Tampoco se debe fumar ni usar pajitas para beber, ya que la succión puede desalojar el coágulo. Es importante mantener la zona limpia, pero con cuidado: los enjuagues deben hacerse con movimientos suaves y agua tibia con sal o colutorio prescrito por el dentista, nunca de forma vigorosa.

El cepillado debe continuar, pero evitando la zona de la extracción durante los primeros días. También se recomienda una dieta blanda y templada, sin alimentos muy calientes ni picantes.

Si se toman anticonceptivos orales o se tiene algún problema de coagulación, conviene informar al dentista antes de la extracción, para que adopte las medidas preventivas adecuadas.

Finalmente, es esencial seguir todas las instrucciones postoperatorias y acudir a la revisión pautada, incluso si no hay molestias aparentes.

Mitos frecuentes sobre la alveolitis seca

Existen muchas creencias erróneas en torno a esta complicación. Una de las más comunes es pensar que “es normal que duela durante varios días después de una extracción”. Aunque es cierto que puede haber molestias leves, el dolor intenso y punzante no es normal y debe ser revisado por un profesional.

Otro error frecuente es aplicar remedios caseros como enjuagues con alcohol, clavo o aspirina directamente sobre la herida. Lejos de ayudar, estos productos pueden irritar aún más el tejido expuesto y agravar la inflamación.

También hay quien cree que los antibióticos por sí solos solucionan el problema. Sin embargo, la alveolitis seca no es una infección bacteriana activa, sino una exposición del hueso, por lo que los antibióticos no eliminan el dolor ni aceleran la curación si no se realiza una limpieza profesional.

Cuándo acudir al dentista

Después de una extracción dental, es normal notar cierta molestia o inflamación los primeros días, pero hay signos que deben hacerte acudir al dentista de inmediato:

  • Dolor intenso y creciente a partir del segundo o tercer día.
  • Sensación de hueco vacío en la herida o exposición del hueso.
  • Mal sabor o mal olor persistente.
  • Dolor irradiado hacia el oído o la mandíbula.

Cuanto antes se actúe, más rápido será el alivio y menor el riesgo de complicaciones.

Conclusión: una complicación que se puede evitar

La alveolitis seca puede ser una experiencia muy dolorosa, pero también una de las más fáciles de prevenir. Seguir las pautas postoperatorias, mantener una buena higiene y acudir a las revisiones recomendadas son las mejores herramientas para evitarla.

Si aun así aparece, el tratamiento profesional ofrece alivio rápido y resultados excelentes. En cuestión de días, el dolor desaparece y el proceso de cicatrización vuelve a su curso natural.

Soraya Bayo, profesional detrás de Clínica Dental Bayo Martín
Soraya Bayo Martín
Directora y odontóloga

Directora de la clínica dental Bayo Martín, especializada en cirugía, implantología, rehabilitaciones protésicas y estética dental y peribucal.
Licenciada por la UPV/EHU en 2002, colegiada nº. 48001043